IPS

Organizaciones sindicales y feministas cuestionan el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que rechazó, por considerarla multitudinaria, una demanda colectiva presentada por actuales y exempleadas de Walmart que sostienen que la empresa discrimina laboralmente a las mujeres. La demanda representa a 1,5 millones de trabajadoras.

Walmart es el comercio minorista más grande del mundo. El año pasado facturó 405.000 millones de dólares en ventas y emplea a 2,1 millones de personas en todo el planeta.

Ahora, las empleadas que quieran demandar a Walmart por discriminación sexual tendrán que proceder de modo individual o en demandas colectivas más pequeñas.

En el caso conocido como “Dukes versus Walmart Stores Inc.”, la Corte Suprema dictaminó por cinco votos contra cuatro que las demandantes carecían de un denominador común que ameritara una acción legal en conjunto, revocando decisiones previas tomadas por tribunales de menor rango.

En 2004, el Tribunal del Distrito de San Francisco autorizó a seis demandantes individuales a representar a 1,5 millones de empleadas de Walmart en un caso judicial nacional por discriminación sexual.

Después que Walmart apeló, el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito de Estados Unidos mantuvo la decisión del tribunal federal de distrito.

No obstante, en agosto de 2010 Walmart presentó una petición ante la Corte Suprema de Estados Unidos pidiéndole que evaluara el cumplimiento de ese fallo.

La decisión de la Corte Suprema no determinó si Walmart discrimina o no a las mujeres, aunque el juez Antonin Scalia sí escribió como parte de la justificación del dictamen que la evidencia presentada carecía de “pruebas significativas” en cuanto a que Walmart “operaba bajo una política general de discriminación”.

Según el sitio web oficial de la demanda colectiva, cuando las mujeres presentaron originalmente la moción para la misma, la apoyaron con 110 declaraciones juradas detalladas de aquellas que trabajaron en 184 tiendas de Walmart en 30 estados, junto con alrededor de 1,2 millones de páginas de los archivos corporativos de la empresa y otros testimonios de ejecutivos de la misma.

Buscaron así demandar a Walmart por discriminación sexual que quedó de manifiesto en desiguales salarios y oportunidades de ascensos, asignaciones de tareas y otros aspectos del entorno laboral de la compañía.

Girshriela Green fue empleada en una tienda de Walmart en Los Ángeles durante casi tres años. Oír la decisión de la Corte Suprema fue “entristecedor”, dijo a IPS. Ella no es parte del colectivo que presentó la demanda, pero señaló que sin dudas participaría en una futura acción judicial.

“No entiendo por qué no se nos respeta igual que a los hombres”, cuando tanto empleados como empleadas hacen el mismo trabajo, planteó.

Green experimentó de primera mano la discriminación salarial a la que hicieron referencia las demandantes.

Cuando la ascendieron a gerenta de departamento, su aumento de sueldo fue de 45 centavos por hora. Sin embargo, los hombres que fueron ascendidos al mismo cargo recibieron un aumento de 80 centavos por hora.

Aunque Green citó esos argumentos, también observó que Walmart “podría ser un lugar de trabajo maravilloso” y que hay “cambios y ajustes que deberían hacerse” para ser “justos con todos”.

Una decisión “profundamente perturbadora” La decisión de la Corte Suprema fue “un golpe a la justicia”, dijo a IPS Jennifer Stapleton, directora adjunta de Making Change at Walmart (Haciendo un cambio en Walmart), una campaña que lleva a cabo el sindicato Unión Internacional de Trabajadores de la Industria de Alimentos y de Establecimientos Comerciales (UFCW, por sus siglas en inglés).

El empleado promedio en Walmart gana 15.000 dólares al año, señaló Stapleton, y “la idea de que una mujer que gana un salario inferior a lo que se considera el umbral de pobreza va a demandar a una corporación enorme como Walmart “por sí misma no es realista”.

“Es exactamente por esta situación que se crearon las demandas colectivas”, agregó Stapleton.

Y ahora, el tribunal más importante de la nación rechazó ésta.

En un comunicado divulgado el lunes, el presidente de UFCW International, Joe Hansen, dijo que el fallo fue “profundamente perturbador”, porque “el máximo tribunal de nuestra nación le ha dado la espalda a una solución colectiva para trabajadoras que enfrentan injusticias generalizadas”

La Organización Nacional para la Mujer también expresó inequívocamente su desaprobación en un comunicado emitido el lunes en el que declaró que, en este caso, la mayoría de la Corte Suprema había “fallado contra las mujeres al alinearse con el mayor discriminador de empleo del país”.

Otras numerosas organizaciones sin fines de lucro, no gubernamentales y sindicales, reaccionaron de manera similar.

Sin embargo, Walmart señaló el lunes en un comunicado que “cada mujer (empleada) y cada cliente pueden sentirse aún mejor en relación a la compañía a consecuencia de la decisión de hoy”. También dijo que le complace el fallo, por creer que la Corte Suprema tomó la decisión correcta, y citó el hecho de que “durante muchos años” Walmart tuvo “fuertes políticas contra la discriminación”.

Se requiere a todas las empresas tener políticas antidiscriminación; no tenerlas es ilegal.

Una historia de discriminación y violaciones laborales Walmart niega desde hace tiempo las acusaciones de que discrimina a su personal femenino en materia salarial y de oportunidades de ascensos, asignación de tareas y, en general, en el lugar de trabajo.

En 2007, la organización Human Rights Watch, con sede en Nueva York, publicó el informe “Discounting Rights”, sobre las condiciones laborales en Walmart. Entre otras conclusiones, halló “pruebas significativas de una política corporativa de discriminación” y que “las empleadas de toda la nación estaban sujetas a un patrón común y a la práctica de la discriminación”.

Según las demandantes, cuyos argumentos se usaron como evidencia en el informe, en Walmart se usaban los estereotipos de género como base para tomar decisiones, incluidas las relativas a las asignaciones de tareas y a las pagas.

Walmart da vía libre a los gerentes para que tomen estas decisiones, y las demandantes sostuvieron que, a consecuencia, los hombres que trabajan en la empresa se benefician desproporcionadamente de esa libertad, lo que se manifiesta tanto en sus sueldos como en sus puestos de liderazgo.

Fue común escuchar comentarios altamente discriminatorios. Una empleada señaló que un gerente de una tienda del sudoriental estado de Florida dijo que a los hombres les pagaban más porque “los hombres están aquí para hacer carrera y las mujeres no. La venta minorista es para las trabajadoras en el hogar que simplemente necesitan ganar dinero extra”.

“Discounting Rights” también halló evidencias de violaciones en materia de sueldos y horarios además de la discriminación sexual en Walmart. Para el año de publicación de ese informe habían tenido éxito tres demandas colectivas contra la empresa por violaciones salariales y de horarios. La firma pagó alrededor de dos millones de dólares por concepto de daños, abogados y otros costos.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=98506

Anuncis
Alternet

http://rebelion.org/noticia.php?id=127496

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Wal-Mart proyecta una sombra global sobre las vidas de cientos de millones de personas, entren o no a un hipermercado. Con 405.000 millones de dólares en ventas en el último año fiscal, Wal-Mart es tan grande, y tan obsesivamente centrado en la reducción de costes, que sus acciones influyen en nuestro paisaje, trabajo, distribución de ingresos, modelos de consumo, transporte y comunicación, política y cultura, y la organización de industrias desde el comercio minorista hasta la manufactura, de California a China.

Sin embargo otros caminos son posibles, y la compañía no tendría tanta influencia si el mundo no hubiera cambiado para posibilitar su crecimiento similar a una metástasis. Si los sindicatos hubieran sido más fuertes, especialmente en el Sur, y más dedicados a organizar el creciente sector de los servicios, es posible que Wal-Mart no se hubiera convertido en un obstáculo semejante a la renovación laboral. Si no se hubiera limitado el control antimonopolios, Wal-Mart jamás habría crecido al tamaño que tiene. No habría semejantes megamercados si los gobiernos estatales no hubieran revocado las leyes de comercio justo de la era de la Depresión. Y el ímpetu que ha dado Wal-Mart a la fabricación de productos de consumo estadounidense a China dependió de un fundamente político y tecnológico previamente establecido de globalización favorable a las corporaciones.

Sería un error afirmar que Wal-Mart sigue simplemente la nueva lógica de la competencia en el comercio minorista, porque Wal-Mart refuerza todas las dimensiones de este clima empresarial emergente. Como señala Jennifer Stapleton, directora asistente del proyecto de Trabajadores Unidos de Alimentos y Comercio, “Making Change at Walmart” [Cambiando Wal-Mart: “Ellos fijan las reglas”].

Consideremos a Ana Sánchez, inmigrante mexicana de 45 años en el sur de de California: Wal-Mart no la emplea, pero en cierto sentido es su jefe. Sánchez trabajó dos años en una agencia de trabajo temporario que suministraba personal a un gran almacén en California. Trataba de pagar la universidad de sus tres hijos en Oaxaca, México, con una paga que comenzó por 6,75 dólares por hora y luego subió a 8 dólares, sin prestaciones. Recuperaba cartones, colocaba etiquetas sobre los productos, luego envolvía en plástico las paletas para embarcarlas. Sobre todo enviaba vestimenta hecha en China a Wal-Mart.

(més…)

portadaLa Campanya Roba Neta i presenten l’informe ‘Passeu per caixa. Les grans superfícies i les condicions laborals a la indústria de la confecció’, que analitza l’impacte de les grans superfícies i les condicions laborals que hi ha darrera de la roba que es ven en aquests establiments. L’acte serà el proper dimarts 1 de juny a les 19h. a la seu de SETEM Catalunya (C/Bisbe Laguarda, 4. Barcelona).

L’Informe analitza l’impacte de les grans superfícies i les condicions laborals que hi ha darrera de la roba que es ven en aquests establiments. Entre d’altres informacions, l’informe alerta que l’obertura d’una gran superfície suposa una pèrdua mitjana de 276 llocs de treball i el tancament de petits comerços en un radi de 12 quilòmetres. A la majoria de països productors de roba, el salari mínim legal o el salari mitjà en el sector es situa prop del 50% del que s’estima que hauria de ser un salari suficient per viure. El codi de conducta de Carrefour no estableix un nombre màxim d’hores de treball mentre que el de Wall-Mart fixa el màxim en 72 hores setmanals.

Presentació de l’informe ‘Passeu per caixa. Les grans superfícies i les condicions laborals a la indústria de la confecció’

Dia: Dimarts, 1 de juny

Hora: 19h.

Lloc: Seu de SETEM Catalunya. C/Bisbe Laguarda, 4. Metro L2 Sant Antoni. Veure mapa aquí

Amb la participació de:

PRESENTACIÓ DE L’INFORME

Albert Sales, coordinador de la Campanya Roba Neta a Catalunya

IMPACTES DE LES GRANS SUPERFÍCIES

Neus Garriga, membre de la campanya ‘Supermercats, no gràcies!’

SITUACIÓ LABORAL A LES GRANS SUPERFÍCIES

Pendent de confirmació

>>> Es lliurarà un exemplar de l’informe a les persones assistents. Es prega confirmar l’assistència fent clic aquí, a l’e-mail info@robaneta.org o bé al telèfon 934415335.
I pel matí… Desprèn-te de la teva targeta client!

El mateix dimarts 1 de juny, a les 12h., realitzarem una flash mob davant el Carrefour Express (Les Rambles, 113).Vine a entregar la teva targeta de supermercat a les estàtues humanes que et descobriran què s’amaga a la roba que es ven als supermercats. Fes còrrer la veu!

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portada informeNo et mengis el món publica un informe sobre les estratègies que grans cadenes com Walmart, Carrefour o Aldi, estan desenvolupant per entrar als dos mercats més atractius del moment: l’Índia i la Xina.

Dades:

Referència bibliogràfica:  Sales i Campos, Albert (2009). Les grans cadenes comercials a la conquesta d’Àsia. La distribució moderna alimentària a la Xina i a l’Índia. No et mengis el món. Barcelona.

Enllaç a la versió catalana

Enllaç a la versió castellana

Público – 27 d’abril de 2010

Un tribunal de EEUU autoriza a 500.000 empleadas de la cadena a seguir con el caso planteado hace 12 años

Un tribunal federal estadounidense autorizó este martes a miles de empleadas de Wal-Mart, la mayor cadena de ventas minoristas del mundo, a que presenten una demanda contra la empresa por discriminación de género.

Las mujeres alegan que sus salarios, por las mismas funciones, son menores que las de los hombres y que reciben menos ascensos.

La decisión por seis votos a favor y cinco en contra fue tomada por el tribunal en San Francisco (California).

En una declaración Wal-Mart señaló que proyecta pedir una revisión del caso al Tribunal Supremo de EEUU, pero los abogados de los demandantes señalaron que esperan que el juicio comience a finales de este año.

Decididas

“Nuestras clientes están decididas a que el caso llegue a su conclusión” judicial, manifestó Joseph Sellers, uno de los abogados de las mujeres.

Inicialmente el caso que se planteó por primera vez en 1998 incluía a alrededor de 1,6 millones de mujeres que trabajaban en las 3.400 plantas de Wal-Mart en todo el país, un número que lo convertiría en la mayor demanda colectiva por discriminación de género en el país.

Sin embargo, el tribunal decidió excluir a las que han abandonado la empresa desde 2001 y Sellers señaló que el número sería ahora de unas 500.000.

Albert Sales i Campos
Coordinador de la Campanya Roba Neta a SETEM-Catalunya
versión en castellano en Rebelión (clic aquí)

En un inici de 2010 especialment fred, la firma sueca H&M i la cadena de distribució nord-americana Walmart s’han vist obligades a justificar-se davant la publicació d’una article compromès al NY Times. Una estudiant de treball social va trobar piles de roba a les escombraries del carrer 35, ben a prop dels establiments comercials que les dues grans empreses tenen a Manhattan i ho va fer saber al popular diari. Les peces de roba trobades han resultat ser articles no venuts que s’han estripat de manera que no puguin ser utilitzats o recuperats dels contenidors. Estudiants, premsa i entitats benèfiques ja han mostrat la seva indignació. Fins i tot els “fans d’H&M” a Facebook – que són gairebé un milió i mig –  han mostrat el seu descontent i han demanat explicacions a la marca de moda. En una ciutat on un terç de la població pateix penúries econòmiques i on cada any el fred mata un bon nombre de persones sense sostre, la destrucció de la roba no venuda ha resultat indignant per molta gent.

Els departaments de responsabilitat social d’ambdues empreses s’han espavilat a remarcar que es tracta d’un incident anecdòtic que s’haurà d’investigar, i han recordat en declaracions a la premsa el seu compromís amb les persones desafavorides i els quilos de roba que cada any donen per la beneficència; com si desfer-se dels excedents de producció vestint a les persones que mai entraran a les seves botigues o enviant contenidors de roba d’última moda a l’Àfrica fos un exemple de d’aquesta “responsabilitat”.

Sí que és indignant que es llenci allò que no es ven i donar-li a un article que s’ha produït de forma innecessària un destí del tot inútil. Però també ens hauria d’indignar la irresponsabilitat de les empreses transnacionals que s’enriqueixen a base d’imposar quotes de producció inhumanes a treballadores que guanyen salaris miserables. La majoria dels proveïdors de les cadenes de distribució com Walmart o de les firmes de moda com H&M són fàbriques situades a països on les persones treballadores difícilment poden organitzar-se per defensar els seus drets. Les empreses transnacionals imposen a aquests proveïdors uns terminis d’entrega cada cop més curts i uns preus cada cop més baixos, sota l’amenaça d’encarregar la producció a altres fabricants en cas de no complir amb les seves exigències. No són els empresaris els que assumeixen els costos derivats dels encàrrecs imprevisibles i de les les preses de les empreses internacionals. La inseguretat es trasllada a les treballadores en forma d’hores extres excessives – que s’imposen sense avís previ –  i de salaris miserables.

El temps que passa entre la decisió de produir un determinat model de samarreta i la seva venda a una botiga de Nova York, Paris o Barcelona és cada cop més curt. La rapidesa suposa per a les marques internacionals un estalvi de costos d’emmagatzematge i una reducció dels riscos que tradicionalment acompanyaven els negocis de producció i comercialització. Si les camises de color verd no es venen prou bé però l’estoc es petit no passa res, però si en tenen magatzems ple les pèrdues es multipliquen.

Tot i les esmentades pràctiques de subministrament “just on time” o “eficient consumer response”, les enormes maquinàries transnacionals de distribució encara cometen petites errades de càlcul i es troben amb mercaderies que no obtenen la sortida comercial esperada. Aquests excedents representen un petit percentatge de la producció total però, donades les xifres d’aquests grans monstres empresarials, són grans muntanyes de peces de roba. El seu destí no és pas l’abocador sinó mercats preus més reduïts, com les rebaixes o els outlets. D’aquesta manera, acaben vestint amb els seus productes persones consumidores que no estaven disposades a pagar el que se’ls demanava en primera instància, acaparant una nova porció de mercat.

Sigui a principi de temporada o en època de rebaixes, són un petit grapat d’empreses transnacionals les que abasteixen amb la seva roba els armaris de tot el món. La seva lògica és que producció i venta segueixin el mateix ritme, un ritme cada cop més ràpid però sincronitzat amb la màxima precisió, i si la màquina pateix petits desajustaments sempre hi haurà persones pobres que, excloses del mercat laboral per les pròpies transnacionals, podran vestir-se amb allò que no ha volgut ningú més…

http://robaneta.wordpress.com