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Avui que Lidl anuncia una inversió de 100 milions d’euros i la creació de 300 llocs de treball a Catalunya volem recordar quines són les activitats d’aquesta gran cadena alemanya i quines són les seves repercusions en les condicions de vida i de treball de molts milers de persones.

Podeu llegir sobre Lidl aquí:

Informe ‘Passeu per caixa’ sobre supermercats i drets laborals de la Campanya Roba Neta

Responsabilitat social empresarial i rentats de cara: a Lid li surt malament la jugada d’Albert Sales

 

Anuncis
IPS

Organizaciones sindicales y feministas cuestionan el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que rechazó, por considerarla multitudinaria, una demanda colectiva presentada por actuales y exempleadas de Walmart que sostienen que la empresa discrimina laboralmente a las mujeres. La demanda representa a 1,5 millones de trabajadoras.

Walmart es el comercio minorista más grande del mundo. El año pasado facturó 405.000 millones de dólares en ventas y emplea a 2,1 millones de personas en todo el planeta.

Ahora, las empleadas que quieran demandar a Walmart por discriminación sexual tendrán que proceder de modo individual o en demandas colectivas más pequeñas.

En el caso conocido como “Dukes versus Walmart Stores Inc.”, la Corte Suprema dictaminó por cinco votos contra cuatro que las demandantes carecían de un denominador común que ameritara una acción legal en conjunto, revocando decisiones previas tomadas por tribunales de menor rango.

En 2004, el Tribunal del Distrito de San Francisco autorizó a seis demandantes individuales a representar a 1,5 millones de empleadas de Walmart en un caso judicial nacional por discriminación sexual.

Después que Walmart apeló, el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito de Estados Unidos mantuvo la decisión del tribunal federal de distrito.

No obstante, en agosto de 2010 Walmart presentó una petición ante la Corte Suprema de Estados Unidos pidiéndole que evaluara el cumplimiento de ese fallo.

La decisión de la Corte Suprema no determinó si Walmart discrimina o no a las mujeres, aunque el juez Antonin Scalia sí escribió como parte de la justificación del dictamen que la evidencia presentada carecía de “pruebas significativas” en cuanto a que Walmart “operaba bajo una política general de discriminación”.

Según el sitio web oficial de la demanda colectiva, cuando las mujeres presentaron originalmente la moción para la misma, la apoyaron con 110 declaraciones juradas detalladas de aquellas que trabajaron en 184 tiendas de Walmart en 30 estados, junto con alrededor de 1,2 millones de páginas de los archivos corporativos de la empresa y otros testimonios de ejecutivos de la misma.

Buscaron así demandar a Walmart por discriminación sexual que quedó de manifiesto en desiguales salarios y oportunidades de ascensos, asignaciones de tareas y otros aspectos del entorno laboral de la compañía.

Girshriela Green fue empleada en una tienda de Walmart en Los Ángeles durante casi tres años. Oír la decisión de la Corte Suprema fue “entristecedor”, dijo a IPS. Ella no es parte del colectivo que presentó la demanda, pero señaló que sin dudas participaría en una futura acción judicial.

“No entiendo por qué no se nos respeta igual que a los hombres”, cuando tanto empleados como empleadas hacen el mismo trabajo, planteó.

Green experimentó de primera mano la discriminación salarial a la que hicieron referencia las demandantes.

Cuando la ascendieron a gerenta de departamento, su aumento de sueldo fue de 45 centavos por hora. Sin embargo, los hombres que fueron ascendidos al mismo cargo recibieron un aumento de 80 centavos por hora.

Aunque Green citó esos argumentos, también observó que Walmart “podría ser un lugar de trabajo maravilloso” y que hay “cambios y ajustes que deberían hacerse” para ser “justos con todos”.

Una decisión “profundamente perturbadora” La decisión de la Corte Suprema fue “un golpe a la justicia”, dijo a IPS Jennifer Stapleton, directora adjunta de Making Change at Walmart (Haciendo un cambio en Walmart), una campaña que lleva a cabo el sindicato Unión Internacional de Trabajadores de la Industria de Alimentos y de Establecimientos Comerciales (UFCW, por sus siglas en inglés).

El empleado promedio en Walmart gana 15.000 dólares al año, señaló Stapleton, y “la idea de que una mujer que gana un salario inferior a lo que se considera el umbral de pobreza va a demandar a una corporación enorme como Walmart “por sí misma no es realista”.

“Es exactamente por esta situación que se crearon las demandas colectivas”, agregó Stapleton.

Y ahora, el tribunal más importante de la nación rechazó ésta.

En un comunicado divulgado el lunes, el presidente de UFCW International, Joe Hansen, dijo que el fallo fue “profundamente perturbador”, porque “el máximo tribunal de nuestra nación le ha dado la espalda a una solución colectiva para trabajadoras que enfrentan injusticias generalizadas”

La Organización Nacional para la Mujer también expresó inequívocamente su desaprobación en un comunicado emitido el lunes en el que declaró que, en este caso, la mayoría de la Corte Suprema había “fallado contra las mujeres al alinearse con el mayor discriminador de empleo del país”.

Otras numerosas organizaciones sin fines de lucro, no gubernamentales y sindicales, reaccionaron de manera similar.

Sin embargo, Walmart señaló el lunes en un comunicado que “cada mujer (empleada) y cada cliente pueden sentirse aún mejor en relación a la compañía a consecuencia de la decisión de hoy”. También dijo que le complace el fallo, por creer que la Corte Suprema tomó la decisión correcta, y citó el hecho de que “durante muchos años” Walmart tuvo “fuertes políticas contra la discriminación”.

Se requiere a todas las empresas tener políticas antidiscriminación; no tenerlas es ilegal.

Una historia de discriminación y violaciones laborales Walmart niega desde hace tiempo las acusaciones de que discrimina a su personal femenino en materia salarial y de oportunidades de ascensos, asignación de tareas y, en general, en el lugar de trabajo.

En 2007, la organización Human Rights Watch, con sede en Nueva York, publicó el informe “Discounting Rights”, sobre las condiciones laborales en Walmart. Entre otras conclusiones, halló “pruebas significativas de una política corporativa de discriminación” y que “las empleadas de toda la nación estaban sujetas a un patrón común y a la práctica de la discriminación”.

Según las demandantes, cuyos argumentos se usaron como evidencia en el informe, en Walmart se usaban los estereotipos de género como base para tomar decisiones, incluidas las relativas a las asignaciones de tareas y a las pagas.

Walmart da vía libre a los gerentes para que tomen estas decisiones, y las demandantes sostuvieron que, a consecuencia, los hombres que trabajan en la empresa se benefician desproporcionadamente de esa libertad, lo que se manifiesta tanto en sus sueldos como en sus puestos de liderazgo.

Fue común escuchar comentarios altamente discriminatorios. Una empleada señaló que un gerente de una tienda del sudoriental estado de Florida dijo que a los hombres les pagaban más porque “los hombres están aquí para hacer carrera y las mujeres no. La venta minorista es para las trabajadoras en el hogar que simplemente necesitan ganar dinero extra”.

“Discounting Rights” también halló evidencias de violaciones en materia de sueldos y horarios además de la discriminación sexual en Walmart. Para el año de publicación de ese informe habían tenido éxito tres demandas colectivas contra la empresa por violaciones salariales y de horarios. La firma pagó alrededor de dos millones de dólares por concepto de daños, abogados y otros costos.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=98506

Alternet

http://rebelion.org/noticia.php?id=127496

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Wal-Mart proyecta una sombra global sobre las vidas de cientos de millones de personas, entren o no a un hipermercado. Con 405.000 millones de dólares en ventas en el último año fiscal, Wal-Mart es tan grande, y tan obsesivamente centrado en la reducción de costes, que sus acciones influyen en nuestro paisaje, trabajo, distribución de ingresos, modelos de consumo, transporte y comunicación, política y cultura, y la organización de industrias desde el comercio minorista hasta la manufactura, de California a China.

Sin embargo otros caminos son posibles, y la compañía no tendría tanta influencia si el mundo no hubiera cambiado para posibilitar su crecimiento similar a una metástasis. Si los sindicatos hubieran sido más fuertes, especialmente en el Sur, y más dedicados a organizar el creciente sector de los servicios, es posible que Wal-Mart no se hubiera convertido en un obstáculo semejante a la renovación laboral. Si no se hubiera limitado el control antimonopolios, Wal-Mart jamás habría crecido al tamaño que tiene. No habría semejantes megamercados si los gobiernos estatales no hubieran revocado las leyes de comercio justo de la era de la Depresión. Y el ímpetu que ha dado Wal-Mart a la fabricación de productos de consumo estadounidense a China dependió de un fundamente político y tecnológico previamente establecido de globalización favorable a las corporaciones.

Sería un error afirmar que Wal-Mart sigue simplemente la nueva lógica de la competencia en el comercio minorista, porque Wal-Mart refuerza todas las dimensiones de este clima empresarial emergente. Como señala Jennifer Stapleton, directora asistente del proyecto de Trabajadores Unidos de Alimentos y Comercio, “Making Change at Walmart” [Cambiando Wal-Mart: “Ellos fijan las reglas”].

Consideremos a Ana Sánchez, inmigrante mexicana de 45 años en el sur de de California: Wal-Mart no la emplea, pero en cierto sentido es su jefe. Sánchez trabajó dos años en una agencia de trabajo temporario que suministraba personal a un gran almacén en California. Trataba de pagar la universidad de sus tres hijos en Oaxaca, México, con una paga que comenzó por 6,75 dólares por hora y luego subió a 8 dólares, sin prestaciones. Recuperaba cartones, colocaba etiquetas sobre los productos, luego envolvía en plástico las paletas para embarcarlas. Sobre todo enviaba vestimenta hecha en China a Wal-Mart.

(més…)

por Agustí Cruz

(fuente: http://www.elblogalternativo.com/)

La famosa cafetera “Nespresso” de la transnacional suiza “Nestlé” y todos los sucedáneos subsiguientes de otras marcas arrasan en el mercado. Ahora hablan de reciclar sus capsulitas de aluminio en contenedores apropiados que la marca facilitará entre hoy y los próximos años, y que se ubicarán en sus tiendas de diseño.

Me he estado informando sobre el tema y, en efecto, el aluminio puede reciclarse al 100% siempre que se lleve al reciclaje. El problema es que no se recicla ni el 40% del aluminio que se fabrica, por cierto, con unos costes ambientales considerablemente altos en su producción (la mayoría del aluminio que se consume en el mundo sigue obteniéndose de forma virgen de la tierra, a partir de la bauxita, con graves daños medioambientales derivados de su extracción y procesamiento).

Por otra parte, los envases de “Nespresso” están aún bajo estudio ya que, aunque más del 90% de su composición es aluminio, el etiquetaje propio de la marca y la fina lámina de plástico que contiene el envase dificultan (aunque sólo en parte) su reciclaje.

Pero lo peor, por supuesto, es la realidad, no la teoría. El hecho de generar 50 gramos de residuos por cada 30 gramos de café, los miles de millones de cápsulas que nadie ha reciclado (el poso de café restante tras el uso queda “atrapado” en el interior de la cápsula, casi nadie se toma el trabajo de abrir la cápsula con un abrelatas, vaciar el poso y reciclar la cápsula), y que siguen y seguirán tirándose al contenedor de basura cada día en todo el mundo por más que “Nestlé” (fabricante y propietaria de “Nespresso”) anuncie a bombo y platillo que pondrá contenedores de reciclaje en diferentes puntos (de momento, solamente en Suiza) para acallar las voces que denuncian el enorme dispendio de aluminio en el medio ambiente (por más que algunos usuarios responsables traten de reciclarlo, una minoría absoluta de los mismos, desgraciadamente) y la promoción de la cultura de siempre: usar y tirar.

Además, la campaña de reciclaje surge como respuesta a las denuncias de organizaciones ecologistas y asociaciones de consumidores, para evitar nuevos boicots como los que “Nestlé” ya sufrió, de forma absolutamente merecida, en el pasado. Puro “Green Wash”, como se dice en argot ecologista.

Otro tema de debate es el afán monopolista de la compañía, el impedimento premeditado de poder usar ningún otro tipo de cápsula de café en su máquina y la obligación de comprarles a ellos la capsulitas o guardar la máquina en el armario, aunque eso ya es cuestión de las preferencias del consumidor, más deslumbrado por la publicidad, el diseño, los colorines, los actores famosos y el sabor que por la compra reflexiva.

Así que, en realidad, los vertidos de aluminio al medio ambiente se han incrementado en buena medida gracias a “Nestlé”, una de las 10 empresas de alimentación transnacionales más potentes del mundo y responsable de delitos probados contra la salud pública y el medio ambiente (campañas de “leche maternizada” en África contra la leche materna que han causado la muerte -claro está, indirectamente- a miles de niños según “Save the Children” y otras organizaciones, explotaciones de cacao que utilizan -claro está, indirectamente- cientos de “niños-esclavos”, reetiquetaje de leche caducada en Colombia y una responsabilidad directa sobre la deforestación en Indonesia por sus adquisiciones masivas de aceite de palma procedente de terrenos de bosque primigenio arrasado para cultivar palma -Nestlé ha estimulado este mercado aprovechando, probablemente, la corrupción política del país-).

En fin, creo que comprarle a “Nestlé” cualquier producto es financiar a una más de las grandes transnacionales con la moral en la cartera que explotan los recursos naturales y las poblaciones de países en desarrollo (eso sí, enriqueciendo enormemente a sus gobernantes y a los propios directivos de la empresa).

Por otra parte, “Nestlé” no deja de ser una empresa legal basada en las leyes discutibles del neoliberalismo globalizado y, por supuesto, somos libres de comprarle a quién queramos.

Más información sobre Nestlé

Público – 27 d’abril de 2010

Un tribunal de EEUU autoriza a 500.000 empleadas de la cadena a seguir con el caso planteado hace 12 años

Un tribunal federal estadounidense autorizó este martes a miles de empleadas de Wal-Mart, la mayor cadena de ventas minoristas del mundo, a que presenten una demanda contra la empresa por discriminación de género.

Las mujeres alegan que sus salarios, por las mismas funciones, son menores que las de los hombres y que reciben menos ascensos.

La decisión por seis votos a favor y cinco en contra fue tomada por el tribunal en San Francisco (California).

En una declaración Wal-Mart señaló que proyecta pedir una revisión del caso al Tribunal Supremo de EEUU, pero los abogados de los demandantes señalaron que esperan que el juicio comience a finales de este año.

Decididas

“Nuestras clientes están decididas a que el caso llegue a su conclusión” judicial, manifestó Joseph Sellers, uno de los abogados de las mujeres.

Inicialmente el caso que se planteó por primera vez en 1998 incluía a alrededor de 1,6 millones de mujeres que trabajaban en las 3.400 plantas de Wal-Mart en todo el país, un número que lo convertiría en la mayor demanda colectiva por discriminación de género en el país.

Sin embargo, el tribunal decidió excluir a las que han abandonado la empresa desde 2001 y Sellers señaló que el número sería ahora de unas 500.000.

C. Hernanz – 22/01/2009

La crisis ha llegado a los supermercados para quedarse. Sobre todo para algunos fabricantes de grandes marcas de consumo, que han visto cómo durante los últimos meses Mercadona, una de las principales cadenas distribuidoras del país, sólo por detrás de Carrefour, El Corte Inglés y Eroski/Caprabo, ha sacado de las repisas y estanterías de la red de 1.200 supermercados varios de sus productos estrella. La polémica está servida.

El presidente y fundador de Mercadona, el empresario valenciano Juan Roig, sabía que la decisión sería controvertida. No en vano, su plan contra la crisis ha dejado fuera de los estantes de Mercadona, según las fuentes consultadas, a productos de compañías como Calvo, Vileda, Nutrexpa (Nocilla), Nestlè, Sara Lee (Bimbo y Cruz Verde), Don Simón (zumos bio) o Pascual (yogures líquidos), entre otras grandes corporaciones alimentarias o de droguería.

La salida de algunos productos con marca de Mercadona obedece a la decisión implementada por la cadena de distribución de bajar el precio de los bienes que se venden en sus tiendas para hacer frente a la crisis. Como ha transmitido el propio Roig a sus empleados, hay que ver lo que se vende y ofrecer sólo aquello que más se demande. Es decir, sólo los artículos que roten -al menos una vez por día- tendrán derecho a acceder a sus estanterías.

Mercadona puso en marcha este nuevo plan estratégico para permitir una rebaja en el precio medio de la cesta de la compra. Había que ponerse del lado del jefe, apelativo con el que se califica al cliente en el argot de la cadena de supermercados. Desde entonces, el pasado mes de octubre, hasta 800 referencias -de un total de 9.000- han desaparecido de sus repisas, entre marcas de fabricante y productos Hacendado, la marca blanca impulsada por Mercadona.

Negociación con proveedores

Según explican desde la propia compañía, se han establecido tres criterios -rotación, necesidad y duplicidad- para discriminar la llegada de productos a sus puntos de venta. En base a este ajuste, es posible trasladar al cliente los descuentos obtenidos en la cadena anterior, tanto con proveedores como con interproveedores, aquellos fabricantes en exclusividad para Mercadona, que se compromete a ser su cliente de por vida.

Este matrimonio arriesgado ha permitido a Mercadona conseguir una gama de productos que representa ya el 35% de la facturación. Esta progresiva invasión del producto Mercadona, que por calidad precio compite con los artículos más demandados, ha dejado un espacio comercial más reducido a sus proveedores, que en ocasiones llegan hasta el cliente sólo como el artículo más caro o especializado respecto a la paleta de oferta existente.

La posición de fuerza de Mercadona como distribuidor adquiere mayor significado por su relación especial con los interproveedores, a los que fija las condiciones y márgenes a ganar. Ante la actual coyuntura, Roig puede apretar más a sus fabricantes en exclusiva, aunque no tengan por ello que perder, ya que el volumen de venta de productos Hacendado puede crecer al reducirse el número de artículos competidores que se ofrecen en las estanterías.

Modelo alemán

“Están yendo hacia un concepto de distribución alemán, un modelo que han desarrollado supermercados como Lidl o Aldi”, según explica desde Barcelona uno de los fabricantes afectados por la decisión, que ha optado por romper el silencio común de los afectados por la salida del circuito de Mercadona. “Si el cambio funciona, otros distribuidores como Carrefour o Eroski/Caprabo tendrán que replantearse su modelo de negocio”.

Tras ritmos de crecimiento de casi 80 supermercados por año durante la última década, Mercadona ha cambiado de estrategia comercial. Ante la crisis, Roig ha hecho público el discurso de ganar menos para seguir adelante. En ese camino, algunas de las marcas que durante años se han vendido en estantes de sus supermercados yo no podrán hacerlo. Para atajar la crisis, menor variedad de productos, aunque siempre con opción a marca blanca.

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